martes, 25 de diciembre de 2012
Horus Teatro trae a las tablas “El Montaplatos” de Harold Pinter. Una pieza llena de aparentes incongruencias pero que deja caer una verdad muy clara: el temor a la muerte y como intentamos eludirla.
lunes, 22 de agosto de 2011
Horus Teatro celebra su 5to aniversario con el ciclo “Se ve solamente lo que tú quieres ver. 5 años… 5 obras”
Durante tres meses continuos, el colectivo de artistas compartirá con los caraqueños cinco piezas de su repertorio que, en palabras del productor Orlando Alfonzo, “invitan al público a cuestionar la forma en que llevan sus vidas y los enfrenta al hecho de que cada uno es dueño de su destino y decide encontrar su verdad o auto engañarse”.
Las piezas seleccionadas son: El Juego de Mariela Romero, Tric Trac de Isaac Chocrón, El Círculo de Edilio Peña, Al Unísono de Elizabeth Schön, y Juicio Final de José de Jesús Martínez. En los textos de cuatro autores venezolanos y uno nicaragüense respectivamente, la agrupación reflejará el incisivo impulso de nuestra sociedad por evadir la realidad y la profunda necesidad de darle la cara a nuestras emociones para lograr ser felices.
Las cinco obras, aunque vinculadas en el fondo, resultan diversas en la concepción artística y el diseño. Según Alfonzo “el público podrá asfixiarse con el simbolismo desesperante de El Círculo, divertirse con la propuesta urbana de Tric Trac que está inspirada en géneros musicales como el Hip Hop y el Drum & Bass, sumergirse en la miseria romántica de El Juego, cuestionarse durante el viaje introspectivo y fantástico que propone Juicio Final, y enamorarse con la pícara poesía de Al Unísono”.
Cronograma de funciones
viernes, 5 de agosto de 2011
Exitoso estreno de EL JUEGO en el FESTEA
Estamos ansiosos por madurar el montaje en una temporada.

miércoles, 27 de julio de 2011
Obra EL JUEGO se presenta en el Teatro Alberto de Paz y Mateos

TRIC TRAC se presentó en Vargas


lunes, 18 de julio de 2011
EL CÍRCULO se presentó en Vargas

viernes, 4 de febrero de 2011
Horus Teatro representó a Venezuela en el 25º Festival Internacional de Teatro Comunitario ENTEPOLA 2011 en Chile

“El Círculo”, la obra llevada al encuentro internacional, será presentada en 4 únicas funciones en el teatro Altosf de Parque Central-Caracas, del 5 al 13 de febrero
La agrupación venezolana Horus Teatro representó al país en el 25º Festival Internacional de Teatro Comunitario ENTEPOLA 2011 realizado en Santiago de Chile del 20 al 29 de enero.
El anfiteatro de Pudahuel, sede principal del festival, recibió a los venezolanos la noche del viernes 21 de enero con la presentación de la obra “El Círculo” original del merideño Edilio Peña, con las actuaciones de Orlando Alfonzo y Milagros Durán, la asistencia de dirección de Patricia Ramírez y bajo la dirección general de Jaime Feliu Cervi.
“Fue simplemente indescriptible. Ha sido nuestra primera experiencia internacional, estamos muy orgullosos de haber dicho presente en nombre de Venezuela y súper contentos con la recepción que tuvo el montaje entre los demás participantes”, comentó el director Jaime Feliu.
La vigésimo quinta edición de ENTEPOLA contó con la participación de artistas y académicos provenientes de Chile, Brasil, Argentina, México, República Dominicana, Perú, Australia, Inglaterra, Bélgica y Francia, no sólo en funciones de teatro en las distintas sedes a lo largo de Santiago, también en la presentación de conferencias, talleres y foros, que hicieron de este encuentro una experiencia enriquecedora para las artes escénicas en Latinoamérica.
Noche tras noche, David Musa Ureta, director y animador de ENTEPOLA, interpelaba al público con el grito “¿La utopía vive dónde?”, a lo que los asiduos espectadores de ENTEPOLA respondían “en Pudahuel”. De esta manera comenzaban las intensas jornadas teatrales de tres funciones continuas, un país tras otro; teatro de texto, clown, cuentacuentos, artes circenses, títeres, danza, teatro de calle y magia fueron algunos de los géneros que ocuparon el escenario.
ENTEPOLA es un festival organizado por la Compañía de Teatro La Carreta de Chile que se realiza anualmente y es considerado el encuentro de teatro popular al aire libre más imponente de América Latina.
“Estamos complacidos de haber mostrado nuestro trabajo artístico ante el público chileno, pero lo más valioso fue el compartir de experiencias con colegas de otros países y la gran cantidad de ideas y proyectos que nos trajimos en la maleta para llevar a cabo en Venezuela”, dijo Orlando Alfonzo.
Recién llegados a Caracas, Horus Teatro compartirá con el público capitalino la obra con la que representó a Venezuela en este encuentro. “El Círculo” se estará presentando en sólo 4 funciones del 5 al 13 de febrero en el Teatro Altosf ubicado en el sótano 1 del edificio San Martín en Parque Central, sábados a las 7pm y domingos a las 6pm. El costo de la entrada es de Bs. 40.
Sinopsis de la obra
“El Círculo” cuenta la historia de un matrimonio, un hombre y una mujer que viven enclaustrados en un círculo de luz que los domina, coarta su libertad y los obliga a conformase con vivir juntos en un ciclo interminable de sufrimiento.
Ella se empeña en vivir de los recuerdos, en aferrase a un pasado feliz que hoy es bastante lejano de su realidad. Él está consciente de que alguien desconocido toma las decisiones que determinan su vida y asume con un pesimismo desesperante que no vale la pena ningún esfuerzo por cambiar esa realidad. Un panorama que parece lúgubre y demasiado negativo para ser verdad, pero que refleja impresionante e incómodamente bien los conflictos de la vida en pareja.
Sin embargo, tienen destellos de esperanza. Ella mantiene vivo su deseo de ser madre y el espíritu infantil que le permite hallar grandes emociones en las cosas más sencillas. Él anhela darle una nueva oportunidad al amor y espera encontrar en ese sentimiento la salida hacia la verdadera luz.
Con la excusa de los dilemas maritales, el autor critica a la estructura social dividida en clases, donde los círculos más poderosos controlan, consciente o inconscientemente, las posibilidades de los más desfavorecidos.
En suma, “El Círculo” es una metáfora del encierro asfixiante al que nos somete una sociedad impositiva, regida por normas que la mayoría de nosotros sólo acepta, pero en cuya aprobación no participamos. Es una obra que estimula el pensamiento filosófico del espectador para invitarlo a cuestionar su rutina, un constante amanecer y anochecer repetitivos sobre los cuales no tenemos poder de decisión.
miércoles, 15 de diciembre de 2010
Reseña de TRIC TRAC
"Un laberinto de discernimientos sin conclusión, discusiones sin tema y votaciones interminables que sacan a la luz sus verdaderos anhelos"
Por Patrizia Aymerich
Fotografías cortesía Asociación Civil Horus Teatro
La vida es un juego. Un juego lleno de preceptos y reglas que sólo hacen más difíciles las cosas. Sin embargo hay una salida, si dices Tric Trac con fuerza puede cambiar la situación, evadir lo que no te gusta, como para hacerlo un poco más simple. Aunque, ¿qué tanto se puede escapar de la vida? El grupo teatral Horus Teatro volvió con esta propuesta, original de Isaac Chocrón, que, con todo y su absurdez, coincide de manera alarmosa con el pensamiento actual del venezolano.
Diez seres humanos sin nombre viven en una especie de vacío, de limbo, que puede llegar a ser lo que ellos quieran y que, en sí mismo, parece ser el centro de sus fantasías, sus recuerdos y deseos. Han decidido llamarse por números porque es una forma de darse roles y características claras dentro del juego, o bien porque les resulta difícil aceptar quienes son. Es por esto que se adentran en un laberinto de discernimientos sin conclusión, discusiones sin tema y votaciones interminables que sacan a la luz sus verdaderos anhelos; quizás, aquello que los mantiene atados a una realidad que no logran ver y que da sentido al absurdo de sus acciones.
La pieza dirigida por Jaime Feliú, tiene un toque de comedia y otro de crítica, gracias a lo cual se vuelve amena y fácil de comprender para el público general. Además, la puesta en escena es dinámica y los actores le imprimen toda la energía con un hálito de hip hop que la hace divertida. La agilidad con la que se movían por el espacio y con la que se subían a la estructura metálica dispuesta en el centro, como único apoyo escénico además de dos botes de basura en el fondo, hacen evidente el esfuerzo empleado por esta agrupación de teatro. Quienes, además, representarán a Venezuela con la pieza “El Círculo” en el Festival Internacional de Teatro Comunitario Entepola, a realizarse en enero del año entrante en Chile.
Los jóvenes están marcando pauta en el teatro venezolano y no se necesita más que coraje para salir a la calle y buscar el público, único requisito indispensable para que la obra continúe.
Tric Trac se presentó en el Centro Cultural Chacao con el fin de llamar a un gran número de personas y abrir una temporada en 2011. Esperemos que los esfuerzos se vuelvan tangibles y podamos disfrutar nuevamente de este montaje, que ya es parte de la movida Dos Máscaras de nuestra Capital.
Tomado de: http://caracasdosmascaras.blogspot.com/2010/12/un-juego-para-no-escapar.html
sábado, 31 de julio de 2010
"Se ve sólo lo que tú quieres ver"
viernes, 30 de julio de 2010
domingo, 16 de mayo de 2010
sábado, 10 de abril de 2010
En mayo volvemos a escena con EL CÍRCULO
8, 9, 15 y 16 de mayo
Sábados a las 6pm y Domingos a las 5pm
Entrada: Bs. 25

domingo, 27 de diciembre de 2009
Ponencia: La estética teatral al servicio del mensaje
Ponencia presentada en el 1er Foro "Directores que dialogan con directores", organizado por la Universidad Nacional Experimental de las Artes UNEARTE.
Fecha: 16 de diciembre de 2009.
Autores: Jaime Feliu Cervi y Orlando Alfonzo
La estética teatral al servicio del mensaje
Aclaratoria necesaria: las definiciones y descripciones que realizamos en esta propuesta en torno a la estética teatral, responden a reflexiones logradas en un proceso de formación empírica, donde la experiencia sobre el escenario, el constante asumir de riesgos y la necesidad creativa de explorar nuevas alternativas, se han impuesto sobre el aprendizaje de aula o académico
Desde el primer encuentro que tenemos con un texto, nuestros prejuicios, ideologías, creencias, experiencias previas, temores y orgullos se apoderan de las palabras del dramaturgo y de inmediato sabemos si hay química entre la obra y nosotros.
Puede ocurrir que con sólo leer el título y la descripción de los personajes, adelantemos una sensación de empatía con esa historia que aún no leemos o por el contrario generemos un rechazo que no nos permita pasar de la primera escena.
En un caso u otro, nuestras reacciones surgen porque, como directores, comenzamos a imaginar el espacio escénico, los personajes, el vestuario, la iluminación. Como ocurre en las relaciones humanas, el amor por la obra también entra por los ojos.
En este precoz proceso creativo comienza el esbozo estético del montaje que, en el caso ideal, nos motiva a continuar la lectura y profundizar poco a poco en la historia, en el argumento. Seguramente al dar el segundo paso e involucrarnos con las necesidades de los personajes, el conflicto de cada escena y la esencia narrativa, esa primera concepción estética irá cambiando, definiéndose mejor.
Con este preludio no pretendemos invitar a una discusión ya gastada sobre ¿qué es más importante, la forma o el fondo? Por el contrario, sugerimos entender su relación simbiótica para poder discernir entre la caducidad y el vanguardismo de los conceptos estéticos en el teatro de hoy.
En este diálogo entre directores se han planteado los temas como “ruptura de entendidos”. Si existe un entendido irrompible es que la puesta en escena debe orientarse hacia un objetivo claro. Ese objetivo, se trate de teatro clásico o del absurdo, es lograr transmitir un mensaje y que llegue a la mayor cantidad de personas.
El dramaturgo tiene un mensaje que decir, el director uno que divulgar y el actor uno que gritar. Lo importante es que efectivamente lleguen al público.
Aquí es cuando definir una estética cobra sentido. El diseño de escenografía, maquillaje, vestuario e iluminación; los materiales para su elaboración, la paleta de colores utilizada, la ambientación musical y la planta de movimiento, deben contribuir a que nuestro mensaje llegue al espectador.
Más aún, cada uno de estos elementos puede pensarse para que transmita una parte del mensaje, de modo que la responsabilidad no recaiga sólo en el texto y la actuación, aunque siempre deban ser estos los puntos focales de la obra.
No se trata de que los elementos estéticos distraigan o roben la atención del público hacia el trabajo actoral, se trata de que todo cuanto exista en la escena comunique algo. Estamos en una época donde la tecnología y lo multimedia nos ofrece un mismo contenido en todos los formatos que podemos decodificar. Texto, voz, video y fotos se conjugan en nuestros teléfonos celulares para reforzar desde cada uno de esos medios el mismo mensaje, y nos acostumbramos a esa invasión de los sentidos.
El teatro, comprendido como un medio de comunicación que entretiene, educa, informa y critica, debe adaptarse a estas nuevas formas de comunicación. Los elementos que conforman la estética de un montaje, son las mejores herramientas que posee un director para invadir los sentidos de los espectadores.
A partir de este criterio nos atreveríamos a definir como estéticas caducas aquellas que están descontextualizadas mediática y semánticamente. Es decir, escenografías, maquillajes, luces, vestuarios, lenguaje, formas textuales (versos, prosas, etc.), poco adecuados para que el público capture el mensaje; una combinación de elementos con la cuál el espectador no logre vincularse.
Presentar hoy la Vida es sueño de Calderón de la Barca o Bodas de Sangre de García Lorca, manteniendo los textos en verso, puede hacerse, ¿por qué no?, pero requiere seleccionar y combinar muy bien el resto de los elementos estéticos para complementar en su justa medida el trabajo actoral y mantener de principio a fin la atención del público.
No afirmamos que no se puedan montar las obras clásicas o que necesariamente deban adaptarse las historias al 2009, pero sí que deben seleccionarse los medios adecuados y adaptarse los significados a la realidad del espectador, para que efectivamente su experiencia teatral sea enriquecedora.
Tampoco se trata de subestimar al público, ese es otro entendido que no debe romperse. Se trata de permitirle aprehender la esencia de nuestros mensajes y de las historias narradas en escena.
En este sentido, consideramos estéticas de vanguardia aquellas que adaptan la obra a la realidad del público, a su imaginario colectivo y a sus formas expresivas, para hacer el mensaje más accesible sin llegar a subestimar. Son, en nuestro criterio, aquellas estéticas que hacen mano de escenografía, maquillaje, vestuario, iluminación, música y planta de movimiento contextualizados, para reforzar el mensaje.
En junio y diciembre de 2009 presentamos con Horus Teatro la obra Demetrius, del dramaturgo mexicano Luis Enrique Gutiérrez Ortiz Monasterio. El texto original está escrito en prosa sin diálogos, una narración. Desde el principio sufrió cambios, fue adaptado para generar los diálogos de cada personaje.
Lejos de ser un inconveniente, lo asumimos como una libertad que debíamos aprovechar. La narración cruda, sin indicaciones hacia la dirección, permitía jugar con los elementos y enriquecer la intención del autor de contar la dramática historia de un personaje burlado, rechazado y sin suerte, en clave de humor negro.
Desde la dirección general se imaginó todo como una caricatura. Se tomó la decisión de presentarles la historia al público como una farsa, una ficción que en el fondo reflejaría una realidad con la que el público se tendría que identificar, así respondiera al drama con risas.
Por eso se decidió que en lugar de escenografía se utilizarán elementos de utilería hechos en cartón y decorados como un dibujo animado. Estos elementos entraban y salían de escena en la medida en que la obra avanzaba y eran movilizados por asistentes de escena reales, seres humanos que metafóricamente iban pintando lo que ocurría, sin llamar demasiado la atención.
De igual manera se creó la figura de un narrador, otro ser humano que se dirigiera directamente al público, consciente de su existencia en las butacas, sin cuarta pared. Este personaje significaría la conexión entre la realidad y la ficción de la historia.
Para reforzar el mensaje de la farsa y hacerle pensar al público que lo que le ocurría a Demetrius era un chiste, se maquilló a los actores tratando de emular a personajes esbozados, dibujados. Líneas guía negras y sombras de colores enmarcaban el rostro de todos, excepto el narrador que, aparentemente, era el único real.
Por la ausencia de escenografía, las luces enmarcaban los espacios para desarrollar cada escena, con colores e intensidades que reforzaran la emocionalidad del momento o sencillamente destacaran al personaje.
Esta aventura escénica, por que eso significó para nosotros, utilizó una estética que consideramos vanguardista.
Ahora bien, caduco no es el antagónico de vanguardista. Si una propuesta estética es convencional, en consecuencia no es de vanguardia; pero no tiene que ser caduca.
Entendemos por estética convencional no caduca, aquella que no necesariamente propone una adaptación del texto, pero sí contextualiza el montaje de forma que el mensaje llegue al público. Aquí tiene cabida aquellas obras de contexto histórico contemporáneo, relativamente actuales, cuyo ambiente, personajes etc., no requieren una adaptación o el uso de elementos estéticos recargados que refuercen el mensaje; son aquellas que plantean lo justo y necesario para contar la historia.
Entre las obras que presentamos en 2009 se encuentra Bar Esperanza. Es un texto escrito por Jaime Feliu Cervi a partir de monólogos escritos por cada actor. Este montaje manejó una estética realista, sin artilugios escenográficos que expresaran algo más allá del estado en deterioro del bar. La música seleccionada respondía al gusto musical del barman, personaje que en la historia era dueño del local. El maquillaje era básico, con excepción del utilizado para un personaje anciano. De igual forma, el vestuario respondía a la personalidad de cada personaje.
Cabe destacar que en este caso el texto ya planteaba lo que el director quería decir, no hizo falta adaptación ninguna. El autor y el director, eran la misma persona.
Consideramos que esta propuesta responde al calificativo convencional. Sólo era necesario la ambientación básica y el trabajo actoral para transmitir el mensaje.
Ahora bien, una vez enamorados de la obra, no es necesario casarse con elementos estéticos que respondan sólo a una de estas clasificaciones. El teatro aplaude la poligamia creativa siempre y cuando el objetivo se cumpla. Consideramos que pueden plantearse montajes que combinen elementos estéticos convencionales con vanguardistas.
Eso exploramos con la puesta en escena de La Malasangre, guión de la dramaturga argentina Griselda Gambaro. Esta obra está inspirada en la dictadura de Juan Manuel de Rosas en Argentina, a mediados del siglo XIX. El reto que planteó el texto en este caso, fue montarlo respetando la propuesta de la autora, quien sugería no sólo esta época sino que todos los elementos que ocuparan un lugar en la escena, desde la escenografía hasta el vestuario, se coloreara en tonos de rojo (esto hizo mayor el reto en un país tan polarizado políticamente como el nuestro y hablando de la represión ejercida por una figura de autoridad).
La puesta en escena tuvo elementos estéticos convencionales en tanto se respetó la época y el realismo de la historia. Con la escenografía y el vestuario se buscó, reproducir los hábitos y estilos de una familia de clase alta de la época.
Sin embargo, también se introdujeron elementos vanguardistas que reforzaran el mensaje opresor. En este caso se le dio protagonismo a la casa a través de altos ventanales que emulaban ojos observadores. La mansión que los encerraba era un personaje más.
El elemento estético clave fue la iluminación. Las ventanas se iluminaban con colores e intensidades de acuerdo a la hora del día en que ocurrían las escenas, y se incendiaban de rojo cuando la opresión del padre sobre los protagonistas era más cruel. Se quiso lograr que en los momentos en que Rafael y Dolores (protagonistas) se expresaban su amor a escondidas del padre, fuese la propia casa quien los vigilara.
De esta manera intentamos combinar elementos estéticos convencionales con elementos vanguardistas.
Conclusiones
Tratar de calificar como buena o mala, correcta o incorrecta, aplaudible o reprochable, una estética teatral u otra, sin detenerse ante cada montaje y tratar de entenderlo a partir del mensaje implícito en el texto y el que desea transmitir el director, es una conducta crítica pero estéril.
Todas las propuestas estéticas son válidas, no por ser convencionales estamos desactualizados, ni por ser vanguardistas somos los que imponemos la verdad sobre las tablas.
Lo importante es que estemos enamorados del texto, que tengamos un mensaje que decir a través la obra y que seamos fieles a nuestra necesidad creativa e imaginación, sin necesariamente casarnos con una tendencia que, lejos de identificarnos ante la comunidad teatral como directores con un estilo bien definido, nos limitemos a explorar y tomar riesgos.
lunes, 12 de octubre de 2009
Regresa ENTRE HADAS Y DUENDES
domingo, 26 de julio de 2009
Repertorio obras













